Lo amo, vida.
Lo amo como esos momentos de completa redención, como la primera lágrima de lejanía y perdón; y entiendo.
Entiendo que caminos tan simples no llegan ni mañana, ni en meses ni en años. Y que anhelos como sueños, a veces no valen tanto. 
Lo amo, vida.
Lo amo como esos periquetes de inocencia, como la vida que me enseña a aprender y sentir y llorar y descubrir y entender.
Lo amo, vida; y entiendo el tiempo de dejarlo partir.  

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