Parafraseando a Muapassant




"Hay rostros cuyo encanto nos penetra y nos domina bruscamente, invadiéndonos, conquistándonos de pronto. Imaginamos que aquel hombre o aquella mujer es el o la que debe hacernos felices, que sólo nacimos para quererle y adorarle. En aquel momento sentí esa extraña sensación, esa violenta sacudida que nos dice: el único, el deseado."




Y no es por deber o necesidad el hecho de hacernos felices; tampoco encaprichamiento mortal. Es la reacción del cuerpo, aquella emoción que despierta y destella chispas capaces de encender mil ciudades e iluminar cientos de atmósferas perdidas a millones de años luz. Son todos esos intentos fallidos de plasmar en palabras tus ojos color marrón y tus labios sabor a ilusión y pensar que la distancia no ha de ser tan larga si vos y yo nos ocultamos en el tiempo inexistente pues un día hemos de volver y disponer todos aquellos ósculos que fueron guardados para procurar todo el amor que se ha demorado.




Nada

Nada.

Nada hay en tierra, cielo o infierno. Hablemos en diminutivo cuando se sienta un poquito la vida y su peso porque si no es a diario, esos "de vez en cuando" terminan siendo la pequeña condena de nuestras cabecitas.

Cuando todo suena como reflexión, tú pasas por mi cabeza, sí, pasas por mi cabeza. Te amo. Pienso que te amo, o que te quiero de vez en cuando, y en vez de reflexión, termina siendo los factores científicos del por qué has de provocar tanta endorfina en mi individualismo, o del por qué has de provocar tanto romanticismo en mi visión estética. 
Después de que pasas por mi cabeza, todo lo diminutivo se disuelve en el viento junto con muchos otros recuerdos, como de esos donde creíamos que los diagramas de Behn eran una pérdida de tiempo, o por qué no lo vimos antes aquel día del año dos mil ocho, dónde tú fuiste mi persona y yo fui la tuya, tomados de la mano en el Centro Histórico de Chihuahua, o por qué la distancia nos hace imposibles en todo sentido.
Tanto tiempo absoluto para terminar en lo mismo, en nada conmigo y en todo contigo. 

Nada.

Nada hay en tierra, cielo o infierno. Creo han de existir historias que deberían ser contadas, y otras guardadas para mantener lo poco que queda de la sensibilidad humana. Jamás había percibido tanta soledad de un hombre ya de edad. Músico toda su vida, de blues para ser precisos. Hombre de negocios, viviendo en un departamento lujoso en una area hermosa en la ciudad de Chicago; coleccionista de aquellos radios construídos en los 20s, 30s, 40s y 50s... que se descontinuaron por crear cancer de garganta a aquellos que los construían. Colección única, por cierto. Algo ha de encontrar qué hacer, aquel hombre artista, músico y perdido. Menciona mucho a su hijo, y empiezo a creer que su hijo ya no está, no lo está como no lo está Abbi o Miles o Ebert o Les Blank o muchas otras personas que han contribuido al mundo de forma única.
Tan artista, modesto y honesto. Quisiera poder hacerle compañía, pero qué sé yo de compañía, si la mía misma no existe conmigo.

Nada. 



 
Hay una página en blanco para mañana, pasado y en un año.
Existes quizás en una palabra, o en miles de oraciones, 
existes quizás en una expresión, o en miles de acciones.

Hay una página en blanco para escribirte, dedicarte o despedirte.
Existes quizás en una lejanía, o en miles de mujeres,
existes quizás en una opción, o en miles de exclusividades.

Hay una página en blanco para decirte:

Que por más que quiera, por más que pueda, 
amarte siempre es liberarte. 

No Importa el Cielo

No importa el cielo si te quiero. 

Caiga nieve, lluvia o meteoritos en Rusia, no importa el cielo si te quiero.

Se esfume el día, la noche, las tardes nubladas, la luz, la oscuridad, el granizo en exceso; no importa el cielo si te quiero.

Féminas Gimiendo

El metro huele a funeral.
Estás loca, Mariana. Estás cabrón.
Siempre caminas y ves las huellas plasmadas
y congeladas de las pequeñas ratas del cielo,
que aparentemente siempre cagan en el momento
exacto de aquellos pensamientos veiledosos.

El metro sigue oliendo a funeral,
hay pedazos de papas fritas en el suelo,
gente obesa comiendo KFC,
un vagabundo hablándole a su amigo invisible,
que ha muerto por sobredosis de heroína.

Y sales en tu parada,
y un negro te sigue
y volteas
y te asustas
y te grita
"I'm not following you, fucking bitch"
y saltas
y caminas rápido, pero con cuidado
las calles están congeladas que
una vez cayendo al suelo,
tu espalda queda marcada

Calla tu vida en el extranjero por un momento, Mariana.
Alguien te acaba de asegurar que todo lo que tocas muere, Mariana.
Supongo que ahora, tendrás que tocar los resentimientos
el odio y los recuerdos, Mariana.
Para que así
fallezcan y ocupen su vida en pensar en ellos mismos
y dejen la vida ajena ser vivida, Mariana.
Aprende, Mariana.
Ignora, Mariana.
Acepta, Mariana.

Están locas, Mariana.
Estás loca, Mariana. Estás cabrón.

El metro, sigue oliendo a funeral. 
Descansen en paz los malos deseos.

Ustedes no existieron en vida para vivir verdades inherentes.

Yo no existí para justificar las decisiones ajenas.



Árbol seco, café y deshojado. 

¿Qué es real?


Podría inventar mas de mil epitafios para la muerte de nuestro corazón persistente. Si quieres, podemos enterrarlos juntos, quizás así algún día aprendan a estar y a quedar; como lo plasmado de un mero recuerdo jocoso lleno de una noción cálida, o el llano de nuestro seto que ocupa el centro de nuestra antitética forma de percibir el cariño que se aleja.


Obviamos, rehuimos, soslayamos, eludimos, escaqueamos, toreamos
Lloramos, gimoteamos, suspiramos, sollozamos, gemimos, plañimos
Escapamos, abandonamos, ahuyentamos, escabullimos, fugamos, huimos

Siempre huimos, cariño mío. Yo, tú, él, ellos, aquellos. Siempre huimos. 

Los epitafios se extienden a lo perenne.



Hello there,
I’m quite sure that there’s no pain in your world, that now, everything is free and beautiful and peaceful. I’m sure that you are able to spend all your time with everyone you ever loved and everyone who ever loved you. 
You probably already know, how many people are missing you and how much work will cost us (the ones still living in the Earth dimension) to stop feeling sadness for your absence, but you also know that is temporary, that we’ll find you in the wind: whenever we get so closed minded and we need to take a breathe; in the moon: whenever we need to look through darkness, you’ll light the moon to watch our path; in creativity: you’ll be the thousands of reasons why people will start creating more often; in strength: you are the motivation of why people should stand for themselves and fight the imposible; you are here, and there, and there; you are everywhere, you are in life, in a smile, in a sense of truthful spirituality.
For this, I want to ask you one last thing… Since you left, I’ve been having so much trouble sleeping, I can’t stop thinking in your physical absence, I can’t still believe you are not here. Please, send me a sign that you are ok. I miss you, my dear friend, I really do.
Sincerely,
Manis
(Abbi, April 7 1991- December 24 2012)